Rodríguez-Salmones me toca los cojones

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Ni siquiera con ZP es obligatorio el voto al PP. Ahí está el partido de Rosa Díez, que llegado el caso puede ser una alternativa para muchos.

Y digo esto porque en las últimas semanas nos está jodiendo el protagonismo de la portavoz de Cultura del PP en el Congreso. Una lobbysta de la peor estofa, la causante principal de que el PP apoye el robo de los ladrones de la SGAE mediante el famoso canon sobre los medios de almacenamiento informático. Un canon que, recordemos, se paga como compensación de un delito del que se nos supone culpables a cualquiera que tenga un ordenador, DVD, iPod, etc. Un apoyo a una organización capaz de cobrar derechos de autor a una asociación de disminuidos psíquicos por organizar una función de teatro. Una organización cuyas caras más conocidas han sido autores tan prolíficos como Teddy Bautista (3 discos con Los Canarios), Ramoncín (2 canciones) o Luis Cobos (el chunda chunda de la música clásica compuesta por otros que no reclaman derechos de autor). Que menudos pájaros.

Uno no entiende como este PP tonto del culo busca todavía congraciarse con un sector del espectáculo que siempre va a estar en contra del PP porque forma parte de su estética. Y su estética es su negocio. A ver cuándo se van a enterar.

A mí votar a esta señora me resulta bastante difícil. Insisto en el título.

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Palabras sencillas para lectores idiotas

Hoy cocina Jarrai

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Me llama la atención el programa de La Sexta “Hoy cocinas tú” en el que los jóvenes radicales vascos demuestran que no saben cocinar. Es entretenido y tiene un puntito radical. Me gusta. Y el tiempo que están en la tele no queman ningún cajero.

El barbas

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El de las selecciones vascas

Como muestra la camiseta que lleva.
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El Capitán Marihuano

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El jefe del comando

Manipulando un paquete sospechoso.
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La desconectada de Matrix

Nunca hubiera pensado que pudiera haber gente, aunque poca, que mereciera ser perseguida por razones lingüísticas. Es el caso de Cristina Peri Rossi, a la que han echado de Catalunya Ràdio porque hay que normalizar el catalán —léase eliminar el castellano— de la radio pública del gobierno tripartito.
Esta señora calló cuando tanta gente tuvo —tuvimos— que irse —irnos— de Cataluña porque no podía educar a sus hijos en español —en mi caso, porque no podía cursar los estudios en español—. Ahora se queja de persecución lingüística, después de estar 30 años negando que dicha persecución existiera. Después de que se hiciera llorar a tantos niños. Después de que tanta gente haya tenido que callar tanta represión nacionalista. Esta señorota de Barcelona, que ha tenido 30 años para aprender algo de catalán, se queja de que es perseguida por razones de lengua.

Ahora se hace la desconectada de Matrix, como si por alguna razón no hubiera sabido hasta ahora que a la gente la perseguían en Cataluña por hablar en español. Ah, la nómina, mucho más efectiva que la pastillita roja que le dan a Neo para que sepa la verdad. De pronto, desconectada, con el cráneo marcado para siempre con las cuatro barras, vomita este artículo en el que disimula que todavía anda aturdida y no se entera de la misa la media.

Hace dos años Gaspar Hernández, periodista inteligente y culto, inauguró un programa en Catalunya Ràdio, Una nit a la Terra, que se emitía de una a tres de la madrugada. Cada noche había una tertulia sobre temas intimistas o sociales en la que participaban dos invitados: editores, escritores, filósofos o poetas. Era un espacio ameno, de buen nivel y aceptación, con diferentes puntos de vista. Gaspar me invitó desde el primer momento y yo acepté muy complacida, como tertuliana fija, una vez por semana. Todos hablaban en catalán, salvo yo, que lo hacía en castellano; nunca fue obstáculo para que nos comprendiéramos y parecía un modelo ideal de convivencia lingüística, sin rigideces, sin exclusiones. Entiendo, leo y traduzco del catalán desde hace muchos años, pero me expreso mejor en castellano (me ocurre igual con el francés o el italiano) y vivo en una nación que tiene la suerte de ser bilingüe. Así lo es en la calle, en el Metro y en la comunidad vecinal. Al inaugurar el segundo año del programa, Gaspar me felicitó, consideraba que mis intervenciones eran muy importantes para el éxito de audiencia. Y así seguimos un año más. He compartido tertulia con Luis Racionero, con Mercedes Abad o con Sebastià Alzamora. Este año, en septiembre, empezaba el tercer año, y Gaspar contaba conmigo. Pero sorpresivamente, coincidiendo con el cambio de hora y de nombre del programa, CCRTV (Corporació Catalana de Ràdio i Televisió) decidió prescindir de mi participación, dado que yo hablo castellano. Me consta que Gaspar Hernández y Joan Barril lucharon contra este despido, haciendo valer motivos de calidad profesional. No lo consiguieron. Se esgrimió como causa La Carta de Principios del 17 de julio de este año, fruto del acuerdo político entre Esquerra Republicana, CIU y el tripartito que recomienda la prioridad de invitados que hablen en catalán. El programa cumplía el requisito, dado que sólo yo hablaba en castellano, pero una exigencia oral reclamaba hablar sólo en catalán.
Habría que recordar que un reglamento no puede ir contra la ley, y que por el momento, y espero que también en el futuro, Cataluña es y será una nación bilingüe, por lo cual no se puede perseguir o expulsar a nadie de su trabajo por motivos lingüísticos. La libertad de expresión es un derecho constitucional que atañe a todos los ciudadanos y no se refiere exclusivamente al pensamiento, sino a las lenguas en que se emite. Una tontería es una tontería, da lo mismo en la lengua en que se diga, y una frase de Shakespeare suele ser una genialidad, en inglés, francés, castellano, catalán o checo. ¿Nos hemos olvidado de una verdad tan elemental o los intereses políticos prescinden del humanismo? Creo haber sufrido un claro caso de persecución lingüística, como otras veces, he sufrido persecución política, bajo la dictadura uruguaya o franquista. Los fascismos tienen algo en común: siempre son excluyentes. Excluyen por motivos ideológicos, de raza, de sexo…o de lengua. Y es paradójico que me ocurra a mi, Premio Ciudad de Barcelona de Poesía en l992 por el libro que se titula precisamente Babel bárbara y donde se exalta la diversidad de lenguas, la Babel mítica. ¿Paradójico o síntoma de los tiempos que corren? Quizás no sea casual. Quien defiende Babel es discriminada. Es posible que quienes perpetraron esta exclusión ni siquiera sepan que soy Premio Ciudad de Barcelona o que luché clandestinamente contra el franquismo y a favor del catalán desde Agermanament, hace muchos años. Los censores no suelen leer y tienen pésima memoria.

Recrimina a los sátrapas que la persigan a ELLA, que es de las buenas y no a los demás como hasta ahora. Esta señora no tiene ningún derecho a quejarse. Porque ella también reprimió. Los castellanohablantes amigos de la dictadura nacionalista de Cataluña han sido los instrumentos de represión más crueles durante estos últimos treinta años. Como colaboradores necesarios de la limpieza étnica.

Casualidades de la vida

Al hilo del tema que trataba ayer, hoy Prisa publica sus “dudas” sobre la solvencia empresarial de Mediapro. El artículo es incompleto, tergiversado (pone las previsiones de pago pero no las de ingresos), pero indudablemente contiene información. Información de que un endeudamiento tal no se acomete sin el respaldo institucional correspondiente.

Cuestión de competencia empresarial

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El gobierno socialista de Felipe González adjudicó a dedo el monopolio de la televisión de pago a Jesús de Polanco. El del Partido Popular, tras algunas dudas, renovó la prebenda al Grupo Prisa. Enseguida se vio cuál podría ser la mayor fuente de ingresos: el fútbol.

El modelo de negocio lo tenían claro: partidos a 12 euros. El Grupo Prisa hizo esto sin importarle la reducción de público objetivo, la evidente pérdida de valor de la publicidad en las vallas del campo o en las camisetas de los jugadores. Su objetivo: 2 o 3 millones de clientes, porque no había muchos más que pudiesen permitirse pagar al mes del orden de 100 euros por ver la televisión, entre cuotas de abono, alquileres de equipo y otras zarandajas. Nunca se llegó a esos objetivos.

Es más, el Grupo Prisa tuvo que ver cómo un canal de televisión en abierto generalista como Antena 3 obtenía más beneficios que todo el Grupo Prisa junto. ¿Qué estaba pasando? Les habían regalado un negocio indudable y no parecían estar sacándole partido. Es más: parecía ser mejor negocio una televisión bien gestionada y sin apenas contenidos deportivos como era Antena 3, que todo el imperio del fútbol de pago.

A nadie en el Grupo Prisa se le ocurría que pudiera ser posible ampliar el mercado bajando los precios. Quizá preferían que poder ver el fútbol desde casa fuera un símbolo de status. Como tener un BMW. Todo muy acorde con la más rancia hipocresía pijoprogre. En realidad esperaban que el vulgo viera el fútbol hacinado en los bares.

El año pasado, Mediapro, dueña de La Sexta, se empezó a hacer con los derechos de los principales equipos de fútbol del país con un modelo de negocio muy diferente. Si el negocio en televisión es la televisión en abierto, como se vio con Antena 3, el fútbol gratis puede llegar a ser un gran motor para lanzar un canal convencional. Los empresarios de La Sexta valoraron los acuerdos por encima de lo que lo hacía el Grupo Prisa, y así fueron ganando equipos para su causa.

Todo parece positivo: los equipos obtienen más dinero (por eso firman con Mediapro). La gente puede ver los partidos gratis. Los anunciantes están más contentos al llegar su publicidad a más gente. El deporte puede llegar a ser todavía más popular si cabe. Y si La Sexta dice poder ganar dinero con ese modelo de negocio, ¿dónde está el problema?

El único problema sería que en La Sexta fueran unos incompetentes y las cuentas no les salieran y eso pudiera llegar a arruinar a los clubes de fútbol. Pero, por el momento, no lo parecen: la buena acogida de las retransmisiones (el mundial de baloncesto del año pasado, las retransmisiones de la liga, el europeo de baloncesto de este verano…) parece indicar que no se trata de gente que no sepa lo que se hace. Lo que sí está probado es la incompetencia del Grupo Prisa como empresa para gestionar los negocios regalados por el gobierno en régimen de monopolio.

Un libro prometedor

Ha escrito César Alonso de los Ríos un libro sobre el pasado franquista de los personajes más relevantes de la izquierda. Su título es Yo tenía un camarada. El pasado franquista de los maestros de la izquierda. En el suplemento de Fin de Semana de Libertad Digital se recoge un fragmento de un capítulo dedicado a Haro Tecglen. Como César Alonso de los Ríos estuvo en la oposición al franquismo cuando estaba Franco, y no después como la gran mayoría de los progres, se conoce la vida y milagros de esa gentuza de la pe a la pa. Sirva como muestra el siguiente texto firmado por Eduardo Haro Tecglen sobre el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera al Escorial.

La voz de bronce de las campanas de San Lorenzo, el laurel de fama de la corona célebre, la piedra gris del Monasterio, los crespones de luto en todos los balcones del Escorial, los dos mil cirios ardiendo en el túmulo gigantesco coronado por el águila del Imperio que se elevan en la Basílica lloran esta mañana, con esa tremenda expresión que a veces tienen las cosas sin ánima, la muerte del Capitán de España.

Hasta el sol y el paisaje han cubierto su inmutable indiferencia con el cielo gris de la niebla y a lluvia, y cae sobre la ciudad –lacrima coeli– una lluvia fina y gris.

El instinto, el subconsciente, nos ha repetido sus frases, sus profecías, sus oraciones; y no ha sido voz de ultratumba la suya; ha sido voz palpitante de vida; de la vida y el afán de todos estos magníficos camaradas de la Vieja Guardia, del Frente de Juventudes, de la Sección Femenina… La doctrina del fundador vive en ellos como en aquellos tiempos, y si el cuerpo de José Antonio está muerto bajo la lápida, su espíritu tiene valor de vida en la de todos los camaradas de Falange.

Se nos murió el Capitán pero el Dios misericordioso nos dejó otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio, hemos visto la figura egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de sentido y enderezador de la historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y en la mano del Generalísimo.

Y así, en este día de dolor –Dies irae–, a las once, once campanadas densas de todos los relojes han sido heraldos de vuelo de su presencia, la corona del laurel portada por manos heroicas de viejos camaradas ha llegado a la Basílica, y, entre la doble fila de seminaristas –cirios encendidos en sus manos–, ha pasado al Patio de los Reyes y ha entrado en el crucero. Ha sido depositado sobre la lápida de mármol donde grabado está el nombre de José Antonio y la palma de honor y martirio. Había dolor en todos los semblantes. Mientras el coro entonaba el Cristus Vinci (sic) y los registros del órgano cantaban la elegía del héroe muerto a nosotros nos parecía oír la clara palabra de José Antonio elevarse de allí donde el mármol vela su cuerpo.

Una alegría tenemos: la de ver que a José Antonio sucede un hombre tan firme y sereno como el que lleva a España por los senderos que él marcó.