Archivo de la categoría: Prograda

Usando a la turba progre

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Permitir los comentarios en los medios digitales es una opción. No creo que se tengan más ni menos convicciones democráticas por admitir comentarios a una noticia o a un artículo de opinión o no admitirlos. Mientras las reglas estén claras, no hay ningún problema.

El problema viene cuando se usa torticeramente al lector y sus participaciones para decir en una información lo que no se atreve uno a decir a las claras. Esto en principio siempre puede estar presente, pero resulta especialmente evidente cuando el medio de comunicación selecciona qué informaciones admiten comentarios y qué informaciones no.

Es particularmente lamentable el ejemplo de elpais.com. En la imagen se puede ver como las propuestas del PSOE en positivo admiten comentarios, mientras que las del PP no. Sistemáticamente todos los días, las noticias negativas del PSOE no suelen admitir comentarios y las del PP sí. El criterio para decidir esto no resulta transparente al lector, que siempre se lleva la lectura torticera de que “lo que piensa la gente” es que está a favor del PSOE y en contra del PP.

En este caso, se trata de evitar que haya lectores de elpais.com que puedan pensar que hay algo positivo en alguna propuesta del PP, evitando así el refuerzo del enemigo. De este modo, mediante la censura, el diario recarga su posición política de una autoridad que en realidad no le corresponde. Una cosa es tener una línea política determinada y otra muy distinta es hablar con una autoridad que no se tiene. Pero en esa redacción siempre han estado hinchados de ese tipo de autoridades. Y luego van dando lecciones de deontología profesional.

Rodríguez-Salmones me toca los cojones

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Ni siquiera con ZP es obligatorio el voto al PP. Ahí está el partido de Rosa Díez, que llegado el caso puede ser una alternativa para muchos.

Y digo esto porque en las últimas semanas nos está jodiendo el protagonismo de la portavoz de Cultura del PP en el Congreso. Una lobbysta de la peor estofa, la causante principal de que el PP apoye el robo de los ladrones de la SGAE mediante el famoso canon sobre los medios de almacenamiento informático. Un canon que, recordemos, se paga como compensación de un delito del que se nos supone culpables a cualquiera que tenga un ordenador, DVD, iPod, etc. Un apoyo a una organización capaz de cobrar derechos de autor a una asociación de disminuidos psíquicos por organizar una función de teatro. Una organización cuyas caras más conocidas han sido autores tan prolíficos como Teddy Bautista (3 discos con Los Canarios), Ramoncín (2 canciones) o Luis Cobos (el chunda chunda de la música clásica compuesta por otros que no reclaman derechos de autor). Que menudos pájaros.

Uno no entiende como este PP tonto del culo busca todavía congraciarse con un sector del espectáculo que siempre va a estar en contra del PP porque forma parte de su estética. Y su estética es su negocio. A ver cuándo se van a enterar.

A mí votar a esta señora me resulta bastante difícil. Insisto en el título.

Palabras sencillas para lectores idiotas

Un libro prometedor

Ha escrito César Alonso de los Ríos un libro sobre el pasado franquista de los personajes más relevantes de la izquierda. Su título es Yo tenía un camarada. El pasado franquista de los maestros de la izquierda. En el suplemento de Fin de Semana de Libertad Digital se recoge un fragmento de un capítulo dedicado a Haro Tecglen. Como César Alonso de los Ríos estuvo en la oposición al franquismo cuando estaba Franco, y no después como la gran mayoría de los progres, se conoce la vida y milagros de esa gentuza de la pe a la pa. Sirva como muestra el siguiente texto firmado por Eduardo Haro Tecglen sobre el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera al Escorial.

La voz de bronce de las campanas de San Lorenzo, el laurel de fama de la corona célebre, la piedra gris del Monasterio, los crespones de luto en todos los balcones del Escorial, los dos mil cirios ardiendo en el túmulo gigantesco coronado por el águila del Imperio que se elevan en la Basílica lloran esta mañana, con esa tremenda expresión que a veces tienen las cosas sin ánima, la muerte del Capitán de España.

Hasta el sol y el paisaje han cubierto su inmutable indiferencia con el cielo gris de la niebla y a lluvia, y cae sobre la ciudad –lacrima coeli– una lluvia fina y gris.

El instinto, el subconsciente, nos ha repetido sus frases, sus profecías, sus oraciones; y no ha sido voz de ultratumba la suya; ha sido voz palpitante de vida; de la vida y el afán de todos estos magníficos camaradas de la Vieja Guardia, del Frente de Juventudes, de la Sección Femenina… La doctrina del fundador vive en ellos como en aquellos tiempos, y si el cuerpo de José Antonio está muerto bajo la lápida, su espíritu tiene valor de vida en la de todos los camaradas de Falange.

Se nos murió el Capitán pero el Dios misericordioso nos dejó otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio, hemos visto la figura egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de sentido y enderezador de la historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y en la mano del Generalísimo.

Y así, en este día de dolor –Dies irae–, a las once, once campanadas densas de todos los relojes han sido heraldos de vuelo de su presencia, la corona del laurel portada por manos heroicas de viejos camaradas ha llegado a la Basílica, y, entre la doble fila de seminaristas –cirios encendidos en sus manos–, ha pasado al Patio de los Reyes y ha entrado en el crucero. Ha sido depositado sobre la lápida de mármol donde grabado está el nombre de José Antonio y la palma de honor y martirio. Había dolor en todos los semblantes. Mientras el coro entonaba el Cristus Vinci (sic) y los registros del órgano cantaban la elegía del héroe muerto a nosotros nos parecía oír la clara palabra de José Antonio elevarse de allí donde el mármol vela su cuerpo.

Una alegría tenemos: la de ver que a José Antonio sucede un hombre tan firme y sereno como el que lleva a España por los senderos que él marcó.

No estamos ante Montesquieu

Il y a dans chaque État trois sortes de pouvoirs: la puissance législative, la puissance exécutrice des choses qui dépendent du droit des gens, et la puissance exécutrice de celles qui dépendent du droit civil.

Par la première, le prince ou le magistrat fait des lois pour un temps ou pour tou jours, et corrige ou abroge celles qui sont faites. Par la seconde, il fait la paix ou la guerre, envoie ou reçoit des ambassades, établit la sûreté, prévient les invasions. Par la troisième, il punit les crimes, ou juge les différends des particuliers. On appellera cette dernière la puissance de juger, et l’autre simplement la puissance exécutrice de l’État.

La liberté politique dans un citoyen est cette tranquillité d’esprit qui provient de l’opinion que chacun a de sa sûreté; et pour qu’on ait cette liberté, il faut que le gouvernement soit tel qu’un citoyen ne puisse pas craindre un autre citoyen.

Lorsque, dans la même personne ou dans le même corps de magistrature, la puissance législative est réunie à la puissance exécutrice, il n’y a point de liberté; parce qu’on peut craindre que le même monarque ou le même sénat ne fasse des lois tyranniques pour les exécuter tyranniquement.

Il n’y a point encore de liberté si la puissance de juger n’est pas séparée de la puissance législative et de l’exécutrice. Si elle était jointe à la puissance législative, le pouvoir sur la vie et la liberté des citoyens serait arbitraire: car le juge serait législateur. Si elle était jointe à la puissance exécutrice, le juge pourrait avoir la force d’un oppresseur.

Tout serait perdu, si le même homme, ou le même corps des principaux, ou des nobles, ou du peuple, exerçaient ces trois pouvoirs: celui de faire des lois, celui d’exécuter les résolutions publiques, et celui de juger les crimes ou les différends des particuliers.

Charles de Secondat, Baron de Montesquieu, De l’esprit des lois, XI, 6, De la constitution d’Angleterre

¿Quién votó al CGPJ?

CGPJ no son las siglas de un partido político, aunque muchos días lo parezca. La Congregación General Patriótica de la Justicia ha estado muy activa esta legislatura: se ha opuesto a los nuevos estatutos autonómicos, ha criticado la reforma del divorcio, ha intentado parar la ley contra los malos tratos y hasta encontró pegas al matrimonio homosexual. En un informe sonrojante, los políticos del CGPJ llegaron a decir que, si los gays se casaban, lo siguiente sería una boda polígama o un enlace entre un hombre y un animal (sin toga). O dos peras y una manzana.

Han opinado de casi todo. Sólo callaron cuando Garzón pidió su ayuda ante los conspiranoides del 11-M.

Al CGPJ, el partido con más poder de toda la oposición, sólo le votó un español: José María Aznar. El sistema por el que se rigen los jueces es complejo, pero se resume fácil: al Consejo General del Poder Judicial, que es quien manda en la Justicia y decide quién asciende, lo nombra el Congreso.

El CGPJ que ahora padecemos es de mayoría conservadora porque fue nombrado en época de Aznar. Han pasado más de tres años desde la victoria de Zapatero y al actual Consejo le toca retirarse. Gobierna en funciones, como si nada hubiese cambiado. El PP ha bloqueado su renovación para que las urnas no se noten en la justicia. Esto, en ajedrez, se llama tablas. En democracia, es una simple estafa.

Ignacio Escolar, director de Público y demócrata sui generis. Contra Montesquieu, en nombre de la democracia. Menudo pájaro.

Nace un nuevo carnet de progre

publico

Hoy es un día importante para los progres. Nace uno de esos periódicos que es un orgullo llevar bajo el brazo. Danos los cincuenta céntimos, si eres suficientemente progre, y te daremos un escudo que te hará parecer modelno y guay. Así es la gente que nos lee, dicen, ya antes de salir a la calle. Serán “precog”, o adivinos como Rappel o Aramís Fuster. De momento regalan cederrones del cine más casposo de ultraizquierda. Echo de menos “El acorazado Potemkin”. La edición de hoy se ha agotado.
Pero Ignacio Escolar comete una gran torpeza y abre la primera edición con el tema de la ETA. ¿Pero esto qué es, La Razón? ETA es un tema que interesa a la derecha, a la izquierda no le interesa eso. Porque saben perfectamente que ETA es básicamente un producto de la izquierda. No les gusta nada la soga en casa del ahorcado.
Los amigos de PRISA, más decadentes pero más expertos, contraatacan evidentemente con Bush y Aznar. Ahí se ve un diario auténticamente progre, como El País: los dos minutos de odio garantizados por la mañana.
En fin. Un comienzo bastante suave, ni-chicha-ni-limoná, que parecería defraudar al target de ultraizquierda que presuntamente perseguía Mediapro. Un 20 minutos de pago, con muchísima menos calidad que aquél, que si sigue por esta línea no cumplirá las expectativas de los más incondicionales con el gobierno. ¿Estará La Moncloa empezando ya a dictar la suavidad editorial de la nueva cabecera?
Pero bueno, los medios nacen, se asientan y cambian: vamos a esperar y ver cómo evoluciona este nuevo panfleto que nace para mejorar la conciencia y la imagen de los principales consumidores de grifa de este país.

¿Qué es eso de la libertad, niño? ¡Quítatelo de la boca!

Como soy ateo no le he prestado mucha atención al asunto de “Educación para la Ciudadanía” porque me da igual. El caso es que el inspirador de la asignatura, Victorino Mayoral (que no mayoral de Victorinos), en esta entrevista con una que no es santa de mi devoción, Cristina López Schlichting, recrimina a la gente que le guste la libertad y que no le guste que se metan en sus asuntos. Como declaración de intenciones progre no está nada mal.