Archivo mensual: agosto 2007

El carné

Desengáñense, no seguirá sus pasos nadie. Y “nadie” significa nadie. No escribo a humo de pajas. Sé muy bien lo que digo. Conozco perfectamente lo que ocurre cuando algún enajenado decide marcharse de la Secta. Lo sé porque yo mismo lo hice en su día. Sí, en su día. Casualidades de la vida: justo un 30 de agosto de hace veinte años me dio por tirar el carné del PSC en un contenedor de basura del Paseo de San Juan de Barcelona.

¿Tienen curiosidad por saber lo que ocurre después? Pues se lo contaré: no pasa nada. Y “nada” también significa nada. De repente, el teléfono no vuelve a sonar. Los amigos del alma de tantas noches de vino y rosas, súbitamente, extravían la agenda en la que tenían apuntado el número.

Seguir leyendo el artículo de José García Domínguez en Libertad Digital.

El PSOE se escinde

Es una buena noticia la de una escisión en el PSOE. Falta ver qué apoyo tendrá esta escisión por parte de PRISA, después de que el Gobierno no le dé la razón en la guerra de las retransmisiones de fútbol con Mediapro. Las relaciones PRISA-Gobierno, en efecto, no pasan por su mejor momento, hasta el punto de no acudir a una reunión en la Moncloa para solucionar esta cuestión de las retransmisiones con Mediapro. Así que las posibilidades son:

– Abiertamente en contra.
– Abiertamente a favor.
– Neutral.

De momento yo diría que están en la tercera posición, pero si la guerra del fútbol sigue, no podría descartar una evolución hacia la segunda paulatinamente.

Escolar contra la Cope, Mediapro a favor

Llama mucho la atención que justo el día en el que Ignacio Escolar utiliza una carta de un lector del diario (suponemos que de la competencia) “El País” para atizar a la Cope, Jaume Roures elija la Cope (programa El Tirachinas) para, concediendo su primera entrevista radiofónica conocida, comunicar a la audiencia cuál va a ser la política de Mediapro/La Sexta en la nueva guerra del fútbol (os debo un post más largo para hablar de ella). Parece que entre la Cope y Mediapro hay bastante buen rollito. ¿Qué pasará con El Público Actual?

Tapando los fracasos como pueden

Nos cuenta La Trola:

Los jóvenes rechazan el alquiler, la gran apuesta del Gobierno en política de vivienda

Una encuesta del ministerio muestra que no querrían ser inquilinos ni con precios más bajos

Fracasan en su política de vivienda y le echan la culpa a los damnificados. ¡Qué cara más dura!

“El Público” será como el “Gara”

En los últimos días se ha especulado mucho acerca de la línea editorial del futuro diario “El Público”. Hay un consenso en presumir la línea del diario a la izquierda de “El País”. Se ha leído por ahí que tendría una línea parecida a ERC (como si en ERC fuesen de izquierdas en lugar de nazis). Para saber qué línea editorial tendrá el nuevo diario, quizá lo más útil sea ceñirse al blog del director in pectore

Zapatero pide unidad mientras el PP le culpa de la fortaleza de ETA

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, reaccionó ayer al atentado contra el cuartel de Durango apelando a la «unidad de los demócratas para acabar con ETA» y advirtió a la organización armada que caerá sobre ella «toda la fuerza de la ley». Pocas horas antes, desde el PP se achacaba a la política del Gobierno la «fortaleza» de ETA y se exigía la ilegalización de ANV.

Diario batasuno “Gara”.


Unidad frente al terrorismo

Tag: Citas, ETA — Ignacio Escolar @ 4:29 pm
Sólo unidos pondremos fin a la sinrazón de ETA.

Maria Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno

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Hay que pedir cuentas, directamente, a quien ha tolerado y permitido que ANV esté en Ayuntamientos como el de Durango, donde tienen cuatro representantes (…) No podemos seguir dejándonos engañar por los dirigentes del PSOE, la única solución contra ETA es que alguien en el Gobierno tenga clarísimo que no se puede negociar y transigir con estos asesinos.

María San Gil, presidenta del PP en el País Vasco

Ignacio Escolar, futuro director del diario de Mediapro “El Público”, le da el mismo enfoque al tema.

Intermoney: Se están llevando un buen Margen

el margen del gobierno
Un diseñador de la empresa Margen Multimedia ha ganado un concurso público al que se podía presentar cualquiera para redefinir la imagen corporativa del Gobierno de España. Hasta ahí, nada que objetar, si no fuera porque se ha descubierto que es una copia descarada de la imagen corporativa del gobierno alemán.

Siguiendo la regla de que allí donde falta la profesionalidad abundan las corruptelas, me he puesto a intentar saber qué empresa es Margen Multimedia. Y qué clientes tiene. De los seis clientes que cita en su web, oh casualidad, uno es la presidencia del gobierno (parece ser que esta empresa hizo las webs de la Moncloa y de la Ministra de Presidencia); otro, oh maravilla, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, donde fueron a parar los Arenillas y demás puteros de la Oficina de chanchullos de la Moncloa, también dependientes del Ministerio de Presidencia. Luego está Genoma España, una fundación, pásmome, “promovida por los Ministerios de Sanidad y Consumo y de Educación y Ciencia”. Y, como colofón, también le hicieron la página web a CIMD/Intermoney. Si es que no pueden estarse quietos.

Pero no es sólo eso, en la empresa se felicitan por ponerle cara al gobierno:

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Le ponen una cara bien dura y se llevan un buen margen. Aquí hay tema.

Muere una regadera

Xirinacs

En pleno uso de mis facultades marcho porque quiero acabar mis días en la soledad y el silencio. Si me queréis hacer feliz no me busquéis. Si alguien me encuentra le ruego que, esté yo como esté, no quiera perturbar mi soledad y mi silencio. ¡Gracias!

He vivido esclavo 75 años en unos Países Catalanes ocupados por España, por Francia (y por Italia) desde hace siglos. He vivido luchando contra esta esclavitud todos los años de mi vida adulta. Una nación esclava, como un individuo esclavo, es una vergüenza de la humanidad y del universo. Pero una nación nunca será libre si sus hijos no quieren arriesgar su vida en su liberación y defensa. Amigos, aceptadme este final absoluto victorioso de mi contienda, por contrapuntar la cobardía de nuestros líderes, masificadores del pueblo. Hoy mi nación se vuelve soberana absoluta en mí. Ellos han perdido un esclavo. ¡Ella es algo más libre porque yo estoy en vosotros, amigos!

Lluís María Xirinacs, ex-senador, cura trabucaire y proetarra. Se ha suicidado “en un acto de soberanía“. Y elabora su propia teoría de fusión con el cosmos nacional catalán. Este hombre es un gran ejemplo a seguir por el nacionalismo catalán. Cuanto antes, mejor.

Pero me temo que no.

La rebelión con la boca pequeña

PP Blanco

No hay que llamarse a engaño: las federaciones del PSOE son unos partidos nacionalistas más. En algunas de sus federaciones los congresos regionales se llaman “nacionales”, así que no estoy afirmando ningún dislate que sea imposible de comprobar. El PSN quería pactar con los suyos pero a ZP instrumentalmente no le ha convenido. Efectos de la tregua de ETA. Zapatero, como decía Balbás, consume gente.

Lo que ha ocurrido es que en Navarra la dirección federal conserva cierto control y los socialistas navarros están perplejos con ZP. Han venido acusando al PP de escandalizar a la gente con la venta de Navarra. Ahora se demuestra que esta “paranoia” del Partido Popular se la creían, de forma positiva, hasta los propios militantes del PSN. “¿No íbamos a vender Navarra, oh amado líder ZP?”

Pero siguen teniendo fe en ZP. Al menos hasta después de las elecciones, cuando se espera una nueva radicalización.

La poca vergüenza

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Escribe hoy Juan Luis Cebrián un artículo digno de un analfabeto funcional. Un juez le ha archivado una querella contra Federico Jiménez Losantos y la rabia se le escapa en forma de espumarajos agramaticales. Esto estaría dentro de la rutina en “El País” si no estuviéramos hablando de un académico de la Real Academia Española, y como tal firma el artículo, el muy jeta. Frases interminables, llenas de comas mal puestas, sincopadas, agobiantes, ilegibles, incorrecciones, concordancias, etc. Reproduzco el artículo a continuación por su relevancia. Lo titula “La poca vergüenza”, la que él tiene para publicar esta mierda. Atención a los comentarios que intercalo:

El señor juez de instrucción del Juzgado número 40 de los de Madrid es un personaje siniestro, se comporta como el niño bonito de la judicatura y sus actos menoscaban el prestigio de la democracia, pero no demuestra padecer vergüenza alguna por ello.[ay… me ahogo] Estoy seguro de que el magistrado no se sentirá ofendido por estas expresiones, proferidas no con ánimo de injuriarle ni de calumniarle, pues al fin y al cabo ni siquiera se refieren de forma específica a él, y desde luego mucho menos a su persona, sino a una peculiar manera de ver las cosas por parte del sector de la judicatura en el que se incluye. [vuelvo a tomar aire]

El caso es que el señor juez de instrucción titular del Juzgado número 40 de Madrid, llamado De la Hoz aunque nada tenga que ver con el Martillo [festival del humor], acaba de dictar un auto en el que asevera que el uso de estos y otros peores vocablos [pues anda que como los usas tú, majo], proferidos contra mí en su día, no constituyen nada delictivo. A su entender se trata sólo de términos duros, [¿y esta coma? ¿Es que no vas a escribir ni una sola frase bien, ni que sea corta?] que pueden ser utilizados en un contexto de discrepancia o de debate. Como yo discrepo por completo del señor juez, opino que con su auto ha perdido el sentido del decoro. Hasta el punto de que, ya en pleno mes de julio y con lo que sabíamos a esas alturas del juicio del 11-M, se atrevió a afirmar que “la opinión pública y la clase política están divididas respecto a esta cuestión, sosteniéndose cuando menos dos versiones distintas”, con lo que en su auto decide igualmente que es lícita la acusación que se me hizo de manipular pruebas en dicho proceso por terrorismo. [¡Oxígeno, por favor!] Se trataría más bien de un recurso literario, viene a decir el magistrado. Por todo lo cual archivó hace días una querella interpuesta por mí en febrero contra un locutor de la radio episcopal, en cuyas ondas el octavo mandamiento y las enseñanzas del sermón de la montaña han quedado definitivamente abrogados.

Mis abogados han recurrido ya la tropelía perpetrada por el señor De La Hoz Aunque No Del Martillo [me parto de la risa], por lo que me asaltaron dudas a la hora de publicar este artículo, no vaya a entenderse que pretendo dirimir con él un contencioso personal. [no, qué va] Pero, siguiendo las instrucciones del auto en cuestión, me veo en la obligación cívica de hacerlo por mor de contribuir “a un mayor grado de deliberación y discusión política en un asunto del máximo interés y preocupación por parte de la ciudadanía”: el funcionamiento de los tribunales de justicia españoles, institución [O el funcionamiento es una institución, o no concuerda el asunto] que se resiste de muchas formas a asumir las consecuencias de la transición democrática, favoreciendo al tiempo el exotismo [o se refiere a Bacigalupo, que me temo que no, o no sabe lo que es exotismo] de algunos de sus integrantes, de cuyo nivel profesional y moral dan fe a diario las informaciones de los periódicos. [pues anda que tu nivel literario, majo] Mis opiniones ahora expresadas no me abrirán quizá mejor sendero entre la jungla procesal, pero servirán para comprender por qué jueces de la encarnadura [¡Pero este tío no sabe lo que es encarnadura tampoco!] del señor De La Hoz Que No Del Martillo [Es mejor que Chiquito de la Calzada] continúan atropellando con sus autos último modelo a no pocos ingenuos contribuyentes, todavía empeñados en manifestar su / nuestra fe en los tribunales de justicia, que en mi caso sigue impoluta pese a incidentes como éste.[¿Pero éste no sabe lo que es sujeto-verbo-predicado-punto?]

La casualidad ha querido que el vehículo pesado con que el juzgador De La Hoz Aunque En Ningún Caso Del Martillo [este tío es la juerga padre] ha arrollado mi inocencia de ciudadano crédulo coincidiera en el tiempo con otras decisiones judiciales respecto al uso y abuso de la libertad de expresión. Todavía no se apagan los ecos de la polémica sobre el secuestro preventivo de la revista El Jueves, que ha logrado lanzar dicho semanario a universal fama, de modo que millones de internautas acceden a diario a la contemplación de la caricatura de nuestros príncipes, ridiculizados en el acto de procrear. [oh, qué drama] Me dicen que el genio del marketing responsable inicialmente de tan exitosa campaña es un funcionario de la Casa Real cuyo exceso de celo no basta para suplir su ausencia de criterio. [pensaba que era Cándido el que actuó de oficio. Qué pasa, ¿sois de la misma logia?] Solicitó el susodicho a la fiscalía que se pusiera en marcha, y las reacciones subsiguientes respondieron luego más al deseo de cada cual (fiscales, jueces y policías secuestradores) de salvar el pellejo de sus propias responsabilidades antes que al de proteger lo que ellos mismos han contribuido a perjudicar: la imagen de la Corona. No sé si ésta puede verse erosionada por ese tipo de chistes y dibujitos soeces pero sí, desde luego, por los sucesos posteriores a su difusión. Con ellos se ha dado la impresión abusiva de que la inviolabilidad que la Constitución reconoce al Rey no es sólo jurídica ni le atañe únicamente a él, sino que se extiende a toda su familia y debe abarcar también los ámbitos político y de opinión pública. Lo que ha servido para poner de relieve la doble vara de medir y la moral ambigua que impera en el sistema judicial a la hora de adoptar medidas contra los abusos cometidos en nombre de la libertad de expresión. Un artículo del señor Anasagasti, que todavía tiene pendiente el demostrar que trabaja él como legislador más horas de las que el monarca dedica a sus deberes, vino a complicar la cuestión: es obvio que el fiscal general y los jueces de la Audiencia se atreven con un caricaturista de a pie, pero no con un senador del reino. Con lo que podemos preguntarnos si en este país todos los ciudadanos son iguales ante la ley, pero algunos acaban siendo más iguales que otros.[¿Sabrá Cebrián lo que es el aforamiento? Cuando Bacigalupo le salvó el culo a su amigo el terrorista de los GAL, bien que lo sabía]

Estas cuestiones giran a la postre en torno a un mismo argumento: los límites posibles al ejercicio de la libre expresión en una democracia. Nuestra Constitución dice de manera tajante que se prohíbe toda forma de censura previa, aunque tres líneas más abajo señala que el secuestro preventivo de publicaciones debe hacerse mediante mandato judicial. No conozco modalidad de censura previa más tajante y absoluta que un secuestro preventivo, por lo que los padres de la patria deberían reflexionar sobre este punto. Por otra parte, secuestrar una publicación o prohibir la exhibición de algo, en la era de la sociedad de la información, es más bien contribuir a su conocimiento masivo a través de las redes informáticas, de modo que secretarios de príncipes y fiscales de turno tendrían que pensarse dos veces las consecuencias de estos actos antes de incoarlos. Eso no quiere decir que la libertad de prensa, como cualquier otra, no deba estar sometida a reglas. Más de cuatro décadas de desempeño del periodismo, y cientos de procedimientos judiciales incoados contra mí en razón de dicha circunstancia, me permiten no tener ninguna mala conciencia por reconocer que ni siquiera el derecho a la libre expresión, con ser columna esencial del régimen democrático, puede ser ilimitado. [Más de cuatro décadas dedicado al periodismo no te han enseñado a escribir, y no muestras ninguna mala conciencia por tu paradójica condición de académico de la RAE] Ningún derecho lo es y, en realidad, toda ley constituye antes que nada un freno a la libertad de cada uno, en defensa del disfrute de la libertad ajena. No es contra la limitación legal y democrática de ese derecho contra lo que es preciso protestar, sino contra la arbitrariedad y falta de simetría en la aplicación de las leyes, demasiadas veces utilizadas para proteger a los poderosos en perjuicio de los débiles. [¿Como cuando conseguisteis expulsar a Liaño de la carrera judicial?]

La cuestión nos debería preocupar tanto más cuanto que desde hace años determinados medios, vinculados por lo común a la derecha política y al integrismo religioso, vienen atizando verbalmente la hoguera de la tensión, propiciando un ambiente irrespirable en nuestra vida política. Algunos portavoces parlamentarios han hecho suyo este estilo, jaleado desde determinados micrófonos y santificado desde muy elevados púlpitos. El resultado ha sido un empobrecimiento del diálogo intelectual [primero aprende a escribir, luego intentas algún diálogo intelectual] , un enconamiento visible entre facciones o sectores de opinión no coincidentes, y una lamentable fractura de la convivencia ciudadana. La crispación que se ha adueñado de algunas tribunas, sólo ahora mitigada por las vacaciones veraniegas, sirvió de base para establecer la teoría de que nos hallamos ante una guerra de medios de comunicación, cuando en realidad lo que tenemos ante nuestros ojos es una lucha descarnada por el poder, dispuesta como parece la actual dirección del partido de la derecha a recuperarlo a cualquier precio. [pero qué ahogo, por favor] Pero no es verdad que todos los medios, todas las empresas, todos los periodistas, todos los comentaristas y todos los políticos utilicen las mismas armas. La suposición de una equidistancia entre métodos de uno y otro lado del espectro político o de opinión es absolutamente gratuita.

Lo es para mí, desde luego, pero no para el señor juez De La Hoz Y De Ningún Modo Del Martillo [para morirse de risa], lo que le viene estupendamente bien a los efectos de su comentada decisión. Ante la necesidad de explicar por qué considera adecuado que se empleen insultos y mentiras en la polémica periodística, el magistrado ha redactado un largo alegato en el que llama en su auxilio nada menos que a John Stuart Mill para argumentar su fallo. Estoy seguro de que no ha querido hacer una lectura sesgada ni incompleta del fundador del liberalismo político, pero el resultado objetivo no puede parecerme más sectario, amén de un poco cursi. Por si su ajetreada agenda le ha impedido un repaso sosegado de las obras de tan significado maestro, me parece oportuno traerle a colación algunos párrafos de su memorable ensayo sobre La Libertad: “El interés de la verdad y la justicia reclaman con urgencia el prohibir un lenguaje insultante; y si fuese posible escoger sería mucho más útil reprobar los ataques ofensivos contra las creencias libres que contra la religión del Estado”, dice el autor, que antes había señalado que “el renacimiento de la religión que tanto se ensalza es siempre (al menos en los espíritus estrechos e incultos) el renacimiento del fanatismo”, para concluir que “en cuanto a lo que se entiende comúnmente por discusión sin límite alguno, a saber, las invectivas, los sarcasmos, los ataques personales, etcétera, la denuncia de estos procedimientos sería mejor acogida si se sugiriese prohibirlos para siempre y por igual para ambas partes”.

En su día decidí -lo mismo que hizo Jesús Polanco- querellarme contra un petimetre savonarola local que, desde la radio, incendia cada mañana con su intolerancia la convivencia española. [pero no se carga la gramática española, como tú] No sólo pretendía yo reparar mi honor y el de mis colaboradores, sino comprobar también en qué medida la aplicación de las leyes podría resolver lo que el fanatismo y la ausencia de sentido común vienen provocando desde hace años en el debate público. Naturalmente estoy de acuerdo con quienes reclaman que las faltas o delitos de opinión se diriman por el código civil, y no el penal, pero no somos los periodistas quienes hacemos la ley ni quienes la administramos, y elegí la vía más ejemplarizante desde el punto de vista social. Pensaba y pienso, con Stuart Mill, que en una democracia los fanáticos tienen sus derechos, pero los actos que se derivan de su actitud no merecen igual trato que los que emanan de la prudencia. Me parece una falacia absoluta contraponer las injurias que desde algunos benditos micrófonos se profieren, con los comentarios libremente expresados por otros creadores de opinión, como si nos halláramos ante el empleo indiscriminado de parecidos arrebatos en la confrontación intelectual. Esta pretendida equidistancia o eclecticismo en el que el juez De La Hoz Sin Martillo se instala (en una actitud que ha tentado también a sectores progresistas, e incluso al Gobierno, quizá como una forma de pagar protección), evidencia un cinismo preocupante. El mismo que late en el abuso de lanzar al fiscal contra un caricaturista, más o menos maleducado pero también muy vulnerable, mientras se protegen judicialmente los desatinos de quienes ejercen la barbarie verbal en nombre de su peculiar y ultramontana idea de España. Pero quizá estoy equivocado, y gracias a la resolución del señor juez De La Hoz Aislada Del Martillo -salvo que sea el de machucar herejes- saldré de mi error. Aprenderé entonces que llamar bellaco a una persona, tratar de destruir su nombre o su reputación, perjudicar sus empresas y amedrentar su entorno, corresponde al universo de la deliberación política y no al de los comportamientos antisociales. [huy qué piel más fina, como la de Lasa y Zabala cuya tortura defendiste] Si al señor juez no le da vergüenza esto, a mí tampoco. En adelante, de acuerdo con la permisividad sancionada por el uso, podremos dedicarnos todos a utilizar términos duros contra los discrepantes y organizar un pimpampum como es debido. Eso sí, no crea nadie que su culo ha de infundir necesariamente más respeto que el de los príncipes, expuesto ya al sarcasmo público.[¿amenazas con escándalos sexuales al juez de la Hoz?]

Juan Luis Cebrián, de la Real Academia Española. El texto del auto judicial puede leerse íntegro en elpais.com

Lo que hace la falta de riego.

Gran letra para el himno de España