El Progre de la Semana

La desconectada de Matrix

3 de Octubre de 2007 · 1 comentario

Nunca hubiera pensado que pudiera haber gente, aunque poca, que mereciera ser perseguida por razones lingüísticas. Es el caso de Cristina Peri Rossi, a la que han echado de Catalunya Ràdio porque hay que normalizar el catalán —léase eliminar el castellano— de la radio pública del gobierno tripartito.
Esta señora calló cuando tanta gente tuvo —tuvimos— que irse —irnos— de Cataluña porque no podía educar a sus hijos en español —en mi caso, porque no podía cursar los estudios en español—. Ahora se queja de persecución lingüística, después de estar 30 años negando que dicha persecución existiera. Después de que se hiciera llorar a tantos niños. Después de que tanta gente haya tenido que callar tanta represión nacionalista. Esta señorota de Barcelona, que ha tenido 30 años para aprender algo de catalán, se queja de que es perseguida por razones de lengua.

Ahora se hace la desconectada de Matrix, como si por alguna razón no hubiera sabido hasta ahora que a la gente la perseguían en Cataluña por hablar en español. Ah, la nómina, mucho más efectiva que la pastillita roja que le dan a Neo para que sepa la verdad. De pronto, desconectada, con el cráneo marcado para siempre con las cuatro barras, vomita este artículo en el que disimula que todavía anda aturdida y no se entera de la misa la media.

Hace dos años Gaspar Hernández, periodista inteligente y culto, inauguró un programa en Catalunya Ràdio, Una nit a la Terra, que se emitía de una a tres de la madrugada. Cada noche había una tertulia sobre temas intimistas o sociales en la que participaban dos invitados: editores, escritores, filósofos o poetas. Era un espacio ameno, de buen nivel y aceptación, con diferentes puntos de vista. Gaspar me invitó desde el primer momento y yo acepté muy complacida, como tertuliana fija, una vez por semana. Todos hablaban en catalán, salvo yo, que lo hacía en castellano; nunca fue obstáculo para que nos comprendiéramos y parecía un modelo ideal de convivencia lingüística, sin rigideces, sin exclusiones. Entiendo, leo y traduzco del catalán desde hace muchos años, pero me expreso mejor en castellano (me ocurre igual con el francés o el italiano) y vivo en una nación que tiene la suerte de ser bilingüe. Así lo es en la calle, en el Metro y en la comunidad vecinal. Al inaugurar el segundo año del programa, Gaspar me felicitó, consideraba que mis intervenciones eran muy importantes para el éxito de audiencia. Y así seguimos un año más. He compartido tertulia con Luis Racionero, con Mercedes Abad o con Sebastià Alzamora. Este año, en septiembre, empezaba el tercer año, y Gaspar contaba conmigo. Pero sorpresivamente, coincidiendo con el cambio de hora y de nombre del programa, CCRTV (Corporació Catalana de Ràdio i Televisió) decidió prescindir de mi participación, dado que yo hablo castellano. Me consta que Gaspar Hernández y Joan Barril lucharon contra este despido, haciendo valer motivos de calidad profesional. No lo consiguieron. Se esgrimió como causa La Carta de Principios del 17 de julio de este año, fruto del acuerdo político entre Esquerra Republicana, CIU y el tripartito que recomienda la prioridad de invitados que hablen en catalán. El programa cumplía el requisito, dado que sólo yo hablaba en castellano, pero una exigencia oral reclamaba hablar sólo en catalán.
Habría que recordar que un reglamento no puede ir contra la ley, y que por el momento, y espero que también en el futuro, Cataluña es y será una nación bilingüe, por lo cual no se puede perseguir o expulsar a nadie de su trabajo por motivos lingüísticos. La libertad de expresión es un derecho constitucional que atañe a todos los ciudadanos y no se refiere exclusivamente al pensamiento, sino a las lenguas en que se emite. Una tontería es una tontería, da lo mismo en la lengua en que se diga, y una frase de Shakespeare suele ser una genialidad, en inglés, francés, castellano, catalán o checo. ¿Nos hemos olvidado de una verdad tan elemental o los intereses políticos prescinden del humanismo? Creo haber sufrido un claro caso de persecución lingüística, como otras veces, he sufrido persecución política, bajo la dictadura uruguaya o franquista. Los fascismos tienen algo en común: siempre son excluyentes. Excluyen por motivos ideológicos, de raza, de sexo…o de lengua. Y es paradójico que me ocurra a mi, Premio Ciudad de Barcelona de Poesía en l992 por el libro que se titula precisamente Babel bárbara y donde se exalta la diversidad de lenguas, la Babel mítica. ¿Paradójico o síntoma de los tiempos que corren? Quizás no sea casual. Quien defiende Babel es discriminada. Es posible que quienes perpetraron esta exclusión ni siquiera sepan que soy Premio Ciudad de Barcelona o que luché clandestinamente contra el franquismo y a favor del catalán desde Agermanament, hace muchos años. Los censores no suelen leer y tienen pésima memoria.

Recrimina a los sátrapas que la persigan a ELLA, que es de las buenas y no a los demás como hasta ahora. Esta señora no tiene ningún derecho a quejarse. Porque ella también reprimió. Los castellanohablantes amigos de la dictadura nacionalista de Cataluña han sido los instrumentos de represión más crueles durante estos últimos treinta años. Como colaboradores necesarios de la limpieza étnica.

Categorías: Cataluña · Cristina Peri Rossi · Persecución del español

1 respuesta hasta el momento ↓

  • krls // 16 de Octubre de 2007 a 5:38 pm | Responder

    ¿Cuántos comentaristas hablan en catalán en medios como TVE, La 2, Telecinco, Antena 3, La Sexta, El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Vanguardia, La Razón….? NINGUNO!!!!! Y sin embargo se pueden ver o leer en Cataluña donde tanto el catalán como el castellano son oficiales. Como recordaba hace unos días Màrius Serra… ¿alguien se imagina un comentarista HABITUAL de la BBC que no hable inglés, o un comentarista de la RAI que no hable italiano, o uno en France Inter que no hable francés? Es realmente muy triste ver como sólo se pide respeto a una parte de la población. Siempre es la misma historia. Se pide bilingüismo pero sólo a los catalanohablantes que tienen de renunciar a su lengua y ceder espacio al castellano. ¿Cuántos catalanohablantes no hablan castellano? Ninguno! ¿Cuántos castellanohablantes han hecho el esfuerzo, ya no de hablarlo, pero de entender el catalán?…

    El espectro mediático en Cataluña está dominado al 80% por medios que SOLO utilizan el castellano. Los medios públicos como TVE, La 2 o RNE están renunciando cada vez más a la programación en la lengua oficial que también es el catalán. Los privados ni tan solo se lo plantean. Los medios que pertenecen a la Generalitat nacieron con la vocación de normalizar el uso del catalán en la esfera pública. Si ni tan solo se puede utilizar en estos medios estaremos aceptando que la cultura catalana es inferior al resto, que no merece el respeto que toda lengua o cultura del mundo y la estaremos condenando a la esfera privada y por lo tanto a la muerte. Este futuro es el que querrían muchos castellanohablantes que desprecian la lengua y la cultura catalana.

    Es triste ver como el respeto a la lengua y la cultura catalana no viene nunca de España sino del extranjero. La Feria de Frankfurt ha reconocido el valor de una lengua con más de mil años de historia y una rica literatura, y la ha puesto al mismo nivel que cualquier otra cultura del mundo a pesar de “solo” contar con 9 millones de hablantes. Habría que recordar a Cervantes más a menudo, cuando en el Quijote salva de la quema el “Tirant lo Blanc”. Desafortunadamente, la impresión que tengo es que gran parte de los castellanohablantes no recuerdan ese pasaje del libro y que piensan en el catalán como una subcultura, un grano en el culo de una España que quieren rancia, homogénea, uniforme… como quería también el Dictador. Qué lástima que seamos incapaces de entender al prójimo y le exijamos constantemente concesiones y gestos de nacionalismo castellano! Qué lástima para todos que se pierda una lengua y su cultura!

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